Es el último día de actividades y reconozco que casi me enfriko un poco. Estos cabrones de los joysticks han conseguido darme envídia, con sus escuadrones, sus guardias, sus planificaciones… si te acercas a verlos en uno de los “briefings” alucinas, el líder sentado en medio de su escuadrón con un mapa en el proyector, un papel y un boli, explicando el plan a seguir. Ni una broma, todo serio, muy rápido y con muchas siglas. Luego todos a sus puestos esperando ordenes, despegan (los más novatos ya se escoñan en éste paso) y en formación a bombardear la ciudad de Jaderclander. Toni nervioso de narices, rezando para que le salga bien el despegue, yo más nervioso que él mirando la frikada esa. Ayer fuímos a cenar (sí, cenar) paella a Valencia y no salimos de fiesta porque tenían que estar a las 23:30 en posiciones por si les atacaban. Se fueron a dormir a las 2:00 y se han levantado a las 6:45 para volver a sus puestos. Si tienes todos los elementos del kit (joysticks, pedales, casco para girar la vista del piloto…) hay poca diferencia con un avión real. Lo bueno hubiera sido que hubiera habido gente suficiente para hacer escuadrones que compitan (ahora compiten con la máquina). En ese caso estarían de vigilia las 24 horas, pendientes que el líder les haga una perdida al móvil para salir pitando desde dónde estén. Vamos, primero que yo a esto casi lo hacía olímpico, y segundo que si un día jugara (y como repita el año que viene juro que lo pruebo) me dejo 3 paquetes de tila a mano. La guinda es que, como todo buen friki, pasan el argot a todos los ámbitos de su vida. El otro día comentaban que ya no quedaban para jugar todos los días porque los ATC no les dejaban (Nota del traductor: Air Traffic Controller, dícese de sus mujeres).
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